Miércoles, 16 mayo 2012

Quizá cuando alguien te hable de esta serie te dirá que solo va de las relaciones del protagonista con su familia y con sus amigos, que pasan casi todo el tiempo en el sótano donde, aparte de fumar marihuana, van descubriendo las cosas que todos descubrimos en la juventud y adolescencia y las consecuencias que tienen. Y todo eso es verdad, pero yo pienso que esta serie entraña más de lo que puede parecer a simple vista. Me enganché a ella de esa forma enfermiza que tengo de hacerlo a las series que me aportan algo; pero no sabía el que, y tuvieron que pasar días tras terminarla para darme cuenta que era por su compleja simplicidad, su cercanía (a pesar de estar basada en los 70) y su humor tan irreverente.

La serie es una sitcom ambientada en los años 70 estadunidenses que desconozco (los estadunidenses y los otros, pues por esas fechas yo no estaba ni ‘pensao’). Pero por lo que he oído muy currado, tanto vestuarios, como ambientación, como todo el repaso político-cultural que hacen, introduciendo dentro de la trama de los capítulos situaciones que sucedieron durante esa época. Al igual que la música o las películas destacadas de esa década.

Además usan cantidad de efectos que aunque nada sofisticados quedan bien integrados dentro de las escenas, y crean sueños muy currados, algunos totalmente absurdos pero otros, sin embargo, con bailes, canciones, parodiando, imitando u homenajeando programas, series y películas, incluso un capitulo lo convierten en un musical. Y tienen gags recurrentes como, por ejemplo, la expresión del padre de dar una patada en el culo de todas las formas posibles, la torre de agua, la confusa nacionalidad del extranjero o el famoso y desternillante “circulo”.

Otra cosa que me resultó curiosa fue la apuesta por un reparto en su mayoría novel, pues para algunos era su primer papel importante. Empezando por el protagonista Topher Grace (que interpreta a Eric Forman y sobre el cual gira toda la trama), Laura Prepon (Donna la vecina de los Forman, que se convertirá en la novia de Eric), Wilmer Valderrama (el extranjero e ingenuo Fez, el cual pierde mucho con el doblaje al castellano pues le hacen desaparecer el acento y la mala pronunciación), Aston Kutcher (que encarna a Kelso, el amigo con muy pocas luces de Forman y con el que seguramente más se ríe la gente). Los otros dos actores aun con algo más de experiencia, también se dieron a conocer con esta serie: La bonita, que cada vez me atrae más, Mila Kunis (que da vida a Jackie una pija e insoportable joven, papel que desarrolla a la perfección, tanto, que le causó muchos problemas con algunos televidentes que se pensaban que era igual en la vida real [Algún día le dedicaré algo mas de tiempo a esta actriz como buen ‘fanboy’, como me dice Ugh].Y por último tenemos a Danny Masterson (Hyde, que es el personaje que mas me gusta con diferencia, es rebelde, macarra, sarcástico pero demuestra inteligencia al dar consejos a sus colegas).

También, tenemos a los miembros del reparto adulto: Debra Jo Rupp (la encantadora Kitty Forman, la madre de Eric), Kurtwood Smith (Red Forman el malhumorado padre de Eric) y Don Stark (Bob Pinciotti, el extravagante padre de Donna), que complementan el desbordante humor de la serie y terminan de confirmar la buena química entre todos.

Ya sé que mi forma de hablar de esta serie puede resultar un tanto paternalista, familiar o subjetiva pero es que se les coge cariño y afecto a esos personajes, por su cercanía, por ver sus intimidades, sus problemas y sus alegrías de forma tan semejante a la de cualquiera; y lo mejor es que esto ocurre sin darte cuenta y sobre todo sin caer en algo empalagoso pues todo está envuelto de humor y mas humor. Y se les coge tanto cariño que la última temporada (la ocho) a pesar de desaparecer Aston Kutcher y el protagonista Thopher Grace y, como es de esperar, bajar mucho su nivel, la ves… la ves hasta el final, por rutina porque quieres quedar bien y el final, aunque nada sorprendente te emociona. Además he podido ver un capítulo especial (no emitido en España) donde repasan tomas falsas, los primeros capítulos y los entresijos tras las cámaras, donde se aprecia el buen rollo y la complicidad entre todos, como una familia casi real, que luego se ve reflejado en cada escena; y eso creo que ha sido el motivo por el que me ha gustado tanto esta serie.

Jueves, 10 mayo 2012

Incitado por lo que leí en el blog Neuronas de cine me puse a ver Super, porque como bien comentan allí, es del rollo de Kick-ass o The Green Hornet: Historias de superhéroes muy humanos, sin poderes, sin nada destacable, incluso llegando a ser ridículos, sucios… muy cercanos vamos. Y es que como comentan en este filme “Lo único que necesitas para ser un superhéroe es decidir luchar contra el mal”.

Y aunque sé, que este subgénero cinematográfico es muy concreto, que no es para todos los públicos, que te tiene que molar el rollo vamos…. Es bastante recomendable, aún sabiendo que puede ser más floja que las anteriormente mencionadas. Pues la peli comienza un tanto lenta, incluso aburrida, pero va cogiendo ritmo conforme los ‘superhéroes’ van cogiendo protagonismo. Además el gran trabajo de Rainn Wilson, el protagonista, es incuestionable, aunque ya venía condicionado por sus trabajos en “The Office” o “Un Rockero de pelotas”. Además, al protagonista, como cualquier superhéroe que se precie tiene un compañero, en este caso compañera, Ellen Page, con un papel desternillante y alocado.

Aunque, creo que al final noté que fallaba algo, que no me hagáis mucho caso, pero creo que el guion se va deshinchando… de todas formas, la película trata temas propios del género, pero con su toque personal, como la valentía “Nadie está preparado para nada, o se hace o no se hace” o el amor “A veces la forma de olvidar a alguien que queremos mucho es llenar ese vacío con alguien a quien no queremos tanto” incluso hace una reflexión muy interesante: “Creo que la felicidad está sobrevalorada, la gente se pasa toda la vida intentando conseguirla. Las personas felices me parecen arrogantes”. Ahí queda eso.

Si has llegado directamente aquí, decirte que hay una primera parte de la historia que puedes encontrar AQUI. Si por el contrario vienes de leer la primera parte: perdón, continue y gracias.


Tercer día: Domingo, 29 de abril. Amanecimos temprano con la premisa de aguantar para ver uno de nuestros grupos favoritos: ”Sinkope” (4:00). Y la verdad que fue el día más intenso (ajeno a los conciertos).

Por fin conseguimos extender la gaviota, “nuestro grito de guerra”, medio camping haciéndola, que eso parecía una desbandada animal… mientras nosotros nos caíamos al suelo muertos de risa. Sobrevivimos al ataque bacteriológico de la mofeta (Jorge), que parecía muerto por dentro. También descubrimos que California y Paco, trajeron un kilo de pasta, tomate, platos, cubiertos, una bombona de gas y un camping-gas, pero se olvidaron de la olla… que tras media mañana buscando, unos amables vecinos nos dejaron la suya. Aunque también descubrimos, cuando ya estábamos poniéndonos a cocinar, que la bombona no encajaba con el camping-gas… pero ya nos habíamos empeñado y al final conseguimos compatibilidad, creo que la energía que ganamos con la pasta fue inferior a la gastada para conseguir hacerla…

Pero lo que más nos hizo reír, con diferencia, fue cuando Laura se puso a dibujarle a Jorge cual lienzo bulboso (en su cabeza), una pelota y la frase “Sergio Ramos, tu balón” y no solo nosotros, la gente le paraba de camino al recinto de conciertos para saludarle, para reírse o para hacerse fotos… Si al terminar el día no se había hecho más de 20 fotos no se hizo ninguna… mientras nosotros, nos descojonábamos vivos.

Aunque nuestro objetivo estaba claro, no escatimamos en actuaciones, primero ”Los de marras”, que alucinaron con tanta gente, un rato de animados bailes con ”Che Sudaka”, el chaparrón mas grande nos lo llevamos con ”Def Con Dos” y solapamos la actuación de ”O´funk´illo” con la de ”Morodo”. Tras la cena Jorge y a Paco cayeron rendidos pero California, Ugh y yo aguantamos hasta el final: los incombustibles ”Reincidentes”, los festeros ”The Toasters” y por fin los esperadísimos ”Sinkope”… pedazo actuación se marcaron.


Cuarto día: Lunes, 30 de abril. Aunque no estábamos en forma, el frio y la lluvia hicieran mella en nosotros y lleváramos todo el fin de semana sin parar, el lunes era el día grande y teníamos que echar el resto. Por eso la mañana la tomamos con calma, para no gastar fuerzas, eso no quita para que riéramos más de lo que podíamos.

Por la tarde, fuimos a ver a ”La Pulqueria”, que como ellos mismos dijeron “el fin de semana en Bilbao les había ‘pasao’ factura”. Yo me perdí, por diversas razones, ”Bongo Botrako” que según los demás fue la actuación más divertida. Y a partir de aquí la recta e intensa final: ”Sôber” nos supo a poco, tras la gran actuación del En Vivo y lo ajustado de su tiempo aquí. ”Los Suaves” no se dejaron entender, como pasa siempre. ”Huecco” fue una de mis actuaciones preferidas y dejó con la boca abierta a más de uno, a pesar de que no tocaran Mas gas. ”El ultimo ke zierre” lo seguimos a ratos, Ugh disfrutó como un enano con ”Skunk D.F” y para terminar, mojados, congelados y destrozaos, despedimos ViñaRock con ”Benito Kamelas”.


Quinto día: Martes, 1 de mayo. Con ganas de volver a casa, para una ducha caliente, cagar en condiciones y descansar, nos levantamos pronto.

Aunque más madrugaron las vecinas “madrileñas-pero-no”, que en principio tenian que coger el bus a las 11… recogieron todo rápidamente mientras nosotros, medio sobaos, las observábamos y desayunábamos (somos muy caballerosos). Después de tantas prisas, al parecer el bus se retrasó cerca de una hora, pero tengo entendido que llegaron a casa, sanas y salvas.

Con calma recogimos todo y nos despedimos efusivamente de California y Paco. Además propusimos, no esperar al próximo festival, si no hacer alguna excursión a Madrid y convivir en una situación normal, con ropa limpia, agua corriente y camas de verdad.

Quizá sea verdad que “soy demasiado viejo para esta mierda” o que el festival es muy duro o que yo no estaba en forma. Pero de lo que no me cabe duda es que me lo pasé genial, reí como nunca, es una experiencia que te llena a muchos niveles y que como repetí hasta la saciedad, “No he venido a ver conciertos, si no a relajarme, a pasarlo bien y a coger fuerzas para el esfuerzo que me toca afrontar en los próximos meses”.

Sin más que añadir (menos mal): Salud y aaaaaaaaAAAAAAAAAaaa.

Quizá “soy demasiado viejo para esta mierda” (como dice el Sargento Roger Murtaugh en Arma Letal) pero me gusta tanto, que cuando Jorge nos dijo que “si hacía falta pondría pasta para afrontarlo” no pude resistirme. Y allá íbamos, hecho un trapo y desobedeciendo al médico, hacia lo que sería mí octava edición del ViñaRock.

Primer día: Viernes, 27 de abril. El viaje hasta Villarrobledo fue tranquilo, con la Voyaguer del padre de Ugh cargada hasta arriba y con Jorge como copiloto. Pero a 5 km de nuestro destino, el control de la guardia civil nos tenía preparado una sorpresa: Tras hacernos bajar del vehículo, vaciar los bolsillos y registrar cada rincón, uno de los guardias encontró un flayer de un ‘puticlub’, de esos que dejan en los parabrisas de los coches, a lo que dirigiéndose a Jorge preguntó: “-¿Qué pasa? ¿Qué te ha dejado la novia?”. Creo que desde ahí las risas no cesaron.

A nuestra llegada a la zona del festival tuvimos suerte y pudimos aparcar sobre asfalto y no en el ‘descampao’ lleno de tierra, agujeros y malas hierbas a lo que los organizadores llamaban eufemísticamente parking. Lo de acampar fue otra historia, porque la zona de arboles estaba abarrotada e intentando que la supuesta lluvia no nos pillara desprevenidos (pues durante el viernes el sol nos quemó a todos), acampamos en la parte alta donde un gran espacio libre nos permitiría guardar sitio para todos los vecinos/vecinas que estaban por llegar. Pero pronto nos fueron cerrando el cerco y tuvimos que defender, hasta con lanzas, el sitio que necesitábamos.

La llegada de California y su colega al que por un error auditivo (tan habitual) de Jorge llamamos Paco, se retrasó más de lo previsto, pues se olvidaron las entradas en casa. A este olvido se le irían sumando otros que descubriríamos con posterioridad. Como ya nos habíamos perdido a ”Gritando en Silencio” e ”Iratxo”, decidimos no entrar al recinto de conciertos en lo que quedaba de jornada; pero para aquel entonces Jorge ya se había convertido en nuestro relaciones publicas (gracias al alcohol, claro) y había conocido a los del ‘ovni’ y a las madrileñas periodística-económicas (algo que no llegó a cuajar). Eso sí, las risas no cesaron y mas con las ganas que teníamos de ver a California casi un año después de nuestro último festival.


Segundo día: Sábado, 28 de abril. El segundo día amanecimos lloviendo y con un frio espantoso, que sería la tónica del resto del festival. Menos mal que mi padre se enrolló y nos dejó la canadiense, con avance incluido, porque hemos pasado, refugiados en ella, mucho tiempo.

A medio día llegaron en bus (eso es desear ir a un festival y lo demás son tonterías) las vecinas “madrileñas-pero-no” y las ‘acomodamos’ a nuestro lado. Laura como siempre tan maja, que ni cuando perdió el móvil en Boikot se le quitó la sonrisa. Cristina que no paró de recibir golpes ‘accidentales’. Irene que con su peculiar risa, nos contagiaba a todos cada vez que reía. Sara, que siempre que la veíamos estaba comiendo… la rebautizamos como El monstruo de las galletas pero de forma cariñosa (si eso es posible). Y por último La Nueva, Inés, que como esta vez, a parte de los desayunos no convivimos mucho mas con ellas, no llegamos a conocerla demasiado. Eso sí, consiguieron hacer llegar un carro de Mercadona hasta el camping el cual terminaron por quitárnos.

Aunque parezca mentira, fuimos a un festival, pero siempre me pierdo en los detalles. En nuestra primera incursión pudimos ver los contundentes ”Koma” con la poderosa voz de Brigi a la cabeza y los legendarios ”Barricada” ya sin El Drogas a la cabeza. Paramos para cenar, Ugh y yo ya no logramos salir de la tienda de campaña. Pero los demás si que vieron a ”Boikot” y un rato a ”The Locos”. Las “madrileñas-pero-no” creo que se quedaron hasta que terminaron los tributos… a las ‘taitantas’ de la madrugada. Sin lugar a duda lo destacable de la jornada fueron las pajitas gigantes con las que nos localizábamos con rapidez y que no pasaron inadvertidas para nadie.

Lunes, 23 abril 2012

Con motivo del “Ciclo Manga” que nos ofrece Kinepolis Valencia, este mes hemos podido disfrutar en filmfilicos del revisionado en pantalla grande de la edición remasterizada del clásico del anime que fue el precursor de la expansión fuera de las fronteras niponas del fenómeno manga y que influenciaría mas tarde a numerosos autores tanto de novelas gráficas como animación.


Akira, el principio de una era



“Akira” se estrenó originalmente en 1988, basado en el manga del autor Katsuhiro Otomo nos sitúa en 2019, 30 años después de la tercera guerra mundial que traería consecuencias tales como la destrucción de la ciudad de Tokio de la cual surgirá la actual Neo-Tokio, una ciudad conflictiva donde los avances tecnológicoshan creado grandes diferencias sociales sumiendo a la ciudad en el conflicto y la delincuencia constante. Kaneda, el líder de una banda callejera de moteros junto con su mejor amigo Tetsuo, se verán envueltos en una misteriosa investigación gubernamental para la búsqueda del arma definitiva a través de unos extraños niños con poderes psíquicos. Pronto descubrirán que el potencial que intentan despertar no puede ser controlado por la mano del hombre.


¿Quién no ha soñado tener la moto de Kaneda?



Pese a estar realizada desde hace mas de 2 décadas, “Akira” mantiene toda su espectacularidad y misticismo ofreciendo un producto de animación a la altura de cualquier producción digital de hoy en día, con una estupenda crítica a la sociedad actual tanto a la tecnofobia como la tecnofilia, además de ser una sutil metáfora de como, de no mantener los principios éticos y morales avanzando paralelamente al desarrollo tecnológico, estos pueden superar nuestro control y desencadenar nuestra propia destrucción, ya que poco a poco nos volvemos mas “maquinas” y menos “humanos”.


La ciudad de Neo-Tokio, imaginada a la perfección con el mínimo detalle



Hay que hacer también especial hincapié en la sobrecogedora banda sonora con temas que realzan perfectamente este clásico del anime.


El escenario post-apocalíptico y la atmósfera ciberpunk envuelven toda la obra



Recomendada para todo el que no la haya visto, tanto para los fans más jóvenes de la animación japonesa que aun no hayan tenido oportunidad de verla como para todo aquel que quiera conocer o introducirse en el género del anime.

Por último, recordar que gracias al ciclo de animación japonesa realizado entre los días 13 y 22 de abril, se ha podido disfrutar del visionado de esta producción, así como otros clásicos del género como “Ghost in theshell”, “Evangelion”, o “Mi vecino Totoro” entre otros, en los cines Kinépolis de Valencia.

Mas iniciativas de esta índole molaría que hicieran, no?


Imágenes de: http://www.animationmagazine.net/ y http://www.schizopolitan.com